El postoperatorio. Ganglios y drenajes

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Abrí este blog el día que me hice esta foto. Hoy meses después, siguiendo el hilo de mi año del cáncer, me toca hablar de como fueron esos días después de la operación.

Insisto mucho en lo cansada que llegué a la operación. Creo que para mi el postoperatorio fue muy duro, porque arrastraba el malestar de los seis meses anteriores. He leído los blogs de otras chicas en los que la operación fue antes que la químio, y no lo ponen tan mal como yo lo viví.

Me acuerdo de despertar y lo primero que hice fue tocarme las tetas, pensé “bien, siguen las dos ahí”. Nunca se sabe, siempre te dicen que los cirujanos hasta que no abren no ven bien el pastel, y yo temía salir sin un pecho. Ahí tumbadita sin moverme me encontraba bastante bien, aunque sentía ya mucho dolor en el la zona operada. Enseguida te ponen calmantes y se va pasando. Estaba deseando salir y ver a los que me esperaban fuera, mi familia y Luis. Me contaron que había ido todo bien, pero me habían quitado todos los ganglios. Con esa frase me dio un vuelco todo.

No se por qué, pero pensaba que cuando me decían que tenía los ganglios afectados, no eran todos. Había leído sobre lo que te pasaba en el brazo cuando te quitan los ganglios. A partir de ahora tendría de por vida un brazo débil, mi brazo derecho, un brazo que cuidar, que proteger, que no podía que coger peso, que no se podía hacer heridas… porque toda la vida tenía que prevenir una enfermedad llamada linfedema. Anduve tan concentrada en que el tumor era lo malo, y que eso me lo iban a quitar, que nunca pensé que tendría secuelas en un brazo. En ese momento en la habitación del hospital me puse a pensar que tenía que cambiar de profesión, ya no podría cargar peso de rodajes, ni llevar una cámara. Me agobié, como siempre por la desinformación que encontramos a veces buscando solos por internet, porque es cierto que lo duro del postoperatorio fue el brazo, pero como siempre lo que me imaginaba que me iba a suceder era mucho peor de lo que luego ha sido. Desde hace seis meses mi brazo es diferente, tengo mucho para hablar de ello y lo contaré en el siguiente post, que dedicaré a mi brazo derecho.

La otra tara con la que me vi de repente al despertar fue el drenaje. Estar enganchada a un tubo me angustiaba también, aunque eso no se notaba ni molestaba, solo me daba un poco de repelús pensarlo. Me mandaron a casa con él, lo tuve una semana, en la que tienes que ir marcando el líquido que va echando al día. Es un poco incómodo estar enganchada a eso, pero enseguida me hice con un bolsito donde guardarlo y salía a la calle con él. Después de seis meses de químio, en comparación, como te encuentras anímicamente después de la operación es mucho mejor. Me movía fatal, por culpa del brazo y del drenaje, pero me encontraba muy bien. Ducharme se me hacía un suplicio, porque me mareaba al verme la cicatriz y el tubo saliendo de mi, y dormir era incomodísimo. Tenía muchas ganas de que me quitaran el drenaje, porque después no tenía que volver al hospital en 10 días, eran vacaciones para mi, y literales al día siguiente de quitarme el drenaje nos fuimos de viaje. Me comentaron que el drenaje dolía cuando te lo quitaban, y otra vez más me metí en foros a investigar si a otras les había dolido, ¿y qué encuentras?, horror, dolor insoportable, parece que te arrancan algo tuyo… Estuve nerviosísima los días de antes de ir al hospital, para llegar, tumbarme y decir, ¿ya?, no sentí nada, nada de nada, ni un tirón. Así que una vez más me angustié para nada. Sin el drenaje todo fue bastante mejor, aunque los dolores en el pecho, y el brazo tonto se me hacían bastante cuesta arriba.

Para terminar un aviso que a mi no me dieron y que me hubiera quitado unos días incómodos en el hospital. Nada más operarte tienes que ponerte un sujetador y no quitártelo ni para dormir, que sea sin aros, estilo deportivo. No había llevado nada especial al hospital y me puse el que tenía que era incomodísimo para ese momento, cuando llegue a casa y me compré el deportivo todo fue más cómodo. Estuve un mes con mis sujetadores deportivos 24 horas, luego cuando empiezas la radio, necesitas todo lo contrario, que nada apriete la zona y que lo que te cubra sea de algodón.

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Tengo unos recuerdos muy chulos en fotos de los días que estuve en el hospital, en los que no deje de recibir chuches, tartas, bombones… engordé después de la operación.

 

 

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